19/6/09

Mundos


Esta división entre mi mente y mi mano, esta impresión de que mi mano se movía independientemente de mi razón, tenía cierto parecido con lo que notaba cuando la cabeza se me iba de repente a su mundo imaginario a toda velocidad. Pero, al contrario que los extraños mundos que forjaba mi cabeza, mi mano no ocultaba lo que hacía , se lo enseñaba a todo el mundo y esperaba los correspondientes elogios y yo me sentía orgulloso de recibirlos. Dibujar era para mí poseer un segundo mundo de cuya existencia no me sentía culpable.

Orhan Pamuk
"Estambul, ciudad y recuerdos"

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