2/2/10

Quimérico




...también al azar cobran la forma deslumbrante de una teoría, o la de una novela. El taller quimérico del novelista es un desorden de objetos a menudo inútiles y descabalados que ha ido recogiendo por ahí tan sin propósito como recogía Picasso tuercas o clavos o trozos de metal por la calle; fragmentos de recuerdos, de historias escuchadas, imágenes sueltas, fotografías, canciones, rescoldos de antiguos entusiasmos, libros leídos y medio olvidados, nombres que le llamaron la atención sin saber por qué. De manera primero inconsciente, luego más o menos calculada, siempre en un equilibrio inestable entre el empeño y la casualidad, entre el desaliento y el fervor, todos esos materiales de origen tan diverso y en principio tan ajenos entre sí acaban confluyendo en la textura unitaria de una novela....

Antonio Muñoz Molina "El Pais"

4 comentarios:

pimypom dijo...

¡¿Adivina quien viene a cenar!?

Y viva el perro Lucas.



Besicos a tots

txemacantropus dijo...

Me imagino un delicioso calvito, parlanchín y buen bebedor.

pimypom dijo...

mek......errado

Me referia a tu dibujo , pero no está mal cuando aparece el calvito por el medio y adjunto diciendo que ese perro que tienes tu te ha enseñado muy bien el arte de dibujar.

Aprovecho para desearte un buen año.

saludos.

txemacantropus dijo...

Gracias Pim, que alegría verte por aquí.